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Los jóvenes son invisibles hasta que molestan
Daniela Estrada entrevista a DINA KRAUSKOPF

Los países de América Latina y el Caribe que tienen leyes y políticas sobre juventud deben pasar a las acciones concretas, afirmó en una entrevista con IPS la consultora internacional Dina Krauskopf.

El viernes 28 de noviembre concluyó en Santiago de Chile el I Congreso Latinoamericano de Jóvenes Investigadores en Juventud, al que asistieron representantes de 17 países de la región. En él se presentaron los trabajos de los 60 becarios del Colectivo Latinoamericano de Jóvenes, formado en 2007 por la chilena Krauskopf con apoyo técnico de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) y el financiamiento de la Fundación Kellog.

La mayoría son estudiantes universitarios, aunque también hay representantes de sectores populares sin cursos superiores. "Después de décadas de trabajo sobre juventud llegué a la conclusión de que los jóvenes tienen saberes que nosotros no tenemos. Suelen ser invitados a dar su opinión en reuniones, pero no se les había dado la oportunidad de investigar sobre los problemas de la juventud", explica Krauskopf.

Los temas abordados por los becarios en textos y documentales son diversos: violencia, sexualidad, mundo laboral, arte y cultura, tecnología, pueblos indígenas, entre otros. "Hay trabajos innovadores sobre los jóvenes combatientes colombianos que deciden abandonar esa actividad o sobre el hermafroditismo durante la adolescencia y el derecho a no sentirse obligado a elegir un sexo", apunta Krauskopf.

Pero el grueso de las investigaciones versan sobre política. "Habitualmente se dice que los jóvenes no están interesados en la política. Pero están interesados en un análisis crítico, en otras formas de incidencia política, en la participación social", asegura.

"La ley de juventud de República Dominicana fue estudiada por un joven de 22 años, quien hizo investigación participativa y llegó a conclusiones tan interesantes que el gobierno las tomó. Lo llamaron de Venezuela y de distintas instancias. Ha tenido incidencia política", cuenta esta experta que vivió 32 años en Costa Rica.

Antes de que se abra una nueva fase de adjudicación de becas, los textos producidos se publicarán en todos los países involucrados. Los gobiernos deben formular "políticas de inclusión y equidad. No pueden ser dirigidas a un joven imaginario", dice esta investigadora. Los países que han avanzado en leyes y políticas ahora deben pasar a una fase de implementación, de acciones palpables, acota.

IPS: En la Cumbre Iberoamericana de Presidentes y Jefes de Estado, celebrada en El Salvador, la crisis financiera opacó el tema central, que precisamente era juventud y desarrollo. Pareciera que los jóvenes no son prioridad para los gobiernos...

DINA KRAUSKOPF: Eso siempre pasa con los jóvenes. Nunca son prioridad. Son invisibles. La paradoja es que en la propia cumbre de juventud y desarrollo, ésta volvió a ser invisible. Decidieron darle mucha más importancia a la crisis económica. Mas encima llevaron a (la cantante colombiana) Shakira, que trabaja con los niños pequeños. ¿Por qué no llevaron a alguna figura, que las hay, que trabaje fuertemente por la juventud? Es impresionante. La juventud ha sido "invisibilizada" en nuestra sociedad y apenas empieza a emerger. Yo siempre doy el mismo ejemplo. Si nosotros hablamos de tercera edad es porque la primera edad es la infancia, la segunda es la adultez y la tercera es la vejez.

La juventud no está en la mentalidad de la gente, porque hubo un periodo en la antigüedad en que la transición era más corta, de niño a adulto-joven inmediatamente. No ha habido una actualización en el imaginario, hay un desfase. Los jóvenes son invisibles, pero llaman la atención cuando molestan. Por eso está la imagen de que el joven es un problema. Y cuando el joven trabaja bien, es un empresario exitoso, no un joven.

IPS: ¿Cómo cree que han abordado los países de la región la delincuencia y la responsabilidad penal de los jóvenes?

DK: Es algo muy grave. El sentir popular demanda siempre castigo. El castigo vende confianza, tranquilidad, tanto que unos investigadores salvadoreños llamaron a estas estrategias de castigo "populismo punitivo", en términos de que si la gente dice "hay que calmar este desorden", (las autoridades responden) "muy bien, vamos a aplicar un castigo severo para que queden tranquilos".

Si usted dice vamos a aplicar un método preventivo, vamos a analizar estas comunidades, vamos a ver qué es lo que les hace falta, la gente no queda satisfecha. Hay un problema de inmediatez de la respuesta que se demanda a la política, que lleva a este incremento de respuestas represivas que en la práctica han demostrado no servir.

Hay que estudiar cada caso en sí mismo, cosa que a la gente le cuesta mucho entender. Para eso están los jueces, los tribunales. No se puede generalizar. Las leyes penales juveniles se caracterizan justamente por la posibilidad de dar penas alternativas porque se trata de seres en crecimiento. Éstas pueden ser medidas correctivas capaces de evitar que el castigo se transforme en una escuela de delincuencia.

Pero las leyes penales juveniles son vividas por la gente, por un lado, como una blandura. Por ello empiezan a bajar la edad de imputabilidad, para al final tratarlos como adultos y no como seres en desarrollo, situación que se ha dado en Chile.

Por otro lado, no basta sólo con legislar medidas alternativas sino que hay que crear institucionalidad para implementarlas. Entonces se requiere inversión. Si nosotros queremos desarrollar a los jóvenes no podemos seguir sin invertir en ellos. Y no se invierte porque están invisibilizados.

IPS: Usted dice que los becarios del colectivo son esencialmente políticos, pero en la región la participación de los jóvenes en las elecciones y los partidos políticos es baja.

DK: En una ponencia del congreso un becario peruano dijo "nosotros elegimos, pero no decidimos". Me parece una síntesis muy clara de cómo se sienten los jóvenes, de por qué se rehúsan en muchos países a participar en las elecciones. Pero cuando sienten que les van a dar la posibilidad de participar y decidir, se pliegan.

Muy pocos están en los partidos políticos. Uno, porque no les despiertan confianza. Y dos, porque la estructura de los partidos no es la que ellos siguen, no jerarquizada, no burocratizada, sin representantes.
Va a seguir habiendo jóvenes interesados en los partidos, no me cabe duda, pero no es la estructura que la modernidad le ha dado a la juventud.

Además, no es que haya un proyecto juvenil a nivel de las juventudes partidarias sino que las juventudes partidarias se pliegan al proyecto del partido y van aprendiendo a manejarse dentro de ellos. Eso no es de interés profundamente juvenil. Este es un periodo donde las identidades son cada vez más importantes y la identidad juvenil aparece como una identidad propia. Antes uno era joven político, joven obrero, joven estudiante, ahora es joven-joven.

IPS: En Chile han surgido tribus urbanas de jóvenes, que se hacen llamar pokemones, emos, visuals, otakus, etcétera, de influencia japonesa, que se visten y maquillan llamativamente. Algunos se reúnen en plazas a consumir alcohol y drogas y a sostener contactos homosexuales y lésbicos, lo que despierta reacciones. ¿Cómo analiza este fenómeno?

DK: En primer lugar, si nosotros sumáramos cuántos jóvenes están en esas tribus veríamos que son poquísimos. Están puestos en el lugar donde los puedan ver. Pero eso no quiere decir que sean una cantidad tremenda de jóvenes que han encontrado su respuesta en este tipo de grupos. En segundo lugar, los jóvenes que están en estas tribus no todos están de frentón dedicados al alcohol y las drogas y muchos van al colegio normalmente y después salen vestidos y pintados a juntarse con su grupo.

Lo que más los une es la visibilidad. Los une la idea de llamar muchísimo la atención, de (mostrar) que existen, incluso de asustar, de espantar, porque eso da un empoderamiento. Es una respuesta a nuestra invisibilización. Sólo los visibilizamos cuando nos dan susto, cuando son delincuentes o pertenecen a una tribu. No hay interés en visibilizar otras acciones de los jóvenes. (Santiago/noviembre 2008/ IPS).


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