Opinan los Mandatarios
Sociedad, Democracia y Política
Tabaré Vázquez
Acertadamente se afirma que el desarrollo no es tanto "tener más" como “ser mejores”.
Y “ser mejores" implica un sistema de derechos y responsabilidades que abarca, entre otros componentes, que las personas conozcan y se involucren en aquellos asuntos que hacen a su realización individual y a su convivencia social.
La gente es la protagonista de su propia vida y la principal constructora de su destino individual y colectivo. A pesar de parecer obvio no siempre ha sido así, por lo que la XVII Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamérica, cuya temática estará centrada en el desarrollo y la inclusión social, es una buena oportunidad para considerar una aspecto esencial para el logro de tales objetivos: la política como articulación de ese complejo entramado de utopías e intereses que es la sociedad y a democracia como forma de gobierno y estado de ésta.
Creo importante resaltar este aspecto por cuanto el ciclo económico favorable que más allá de la particularidad de cada caso vive el conjunto de la comunidad iberoamericana, no es eterno ni garantiza por sí solo el desarrollo y la dignidad de nuestras naciones. Prueba de ello es que según el más reciente informe del PNUD sobre los Objetivos del Milenio, en América Latina la pobreza no ha descendido según lo esperado y la distribución del ingreso sigue siendo la más dispar entre todos los países en desarrollo.
Es inexcusable superar esta situación. Ello demanda políticas públicas adecuadas y capacidad para instrumentarlas; pero también requiere mejorar la calidad de la política y de la democracia.
Basta repasar el panorama predominante hace unos treinta años a ambos lados del Atlántico para constatar que los países iberoamericanos han avanzado mucho en ambas materias. No ha sido fácil ni ha estado libre de enormes sacrificios. No obstante ello, aún la construcción institucional es insuficiente, los sistemas políticos presentan déficits de representación y respuesta a las demandas ciudadanas e importantes sectores de ésta percibe a la política como una actividad desacreditada por autorreferencial y alejada de la realidad cotidiana de la gente.
Como bien ha señalado Ernesto Ottone, actual Secretario Adjunto de CEPAL, "no estamos en lo fündamental atravesando por una crisis económico social, sino por una crisis de legitimidad política que se entrelaza y agrava por los problemas económicos y sociales presentes en la región. La crisis de legitimidad política genera un obstáculo mayor a un camino democrático al desarrollo..." (1)
Es imprescindible llenar la política de ciudadanía y -valga la redundancia- democratizar a la democracia en lo que ella tiene de igualdad ante la ley y ante la vida.
No se trata de un desafío exclusivo de los gobiernos. Pero es una tarea en la cual los gobiernos - y especialmente quienes desempeñamos las máximas responsabilidades en los mismos- tenemos competencias y compromisos ineludibles e intransferibles.
Entre ellos, y sin desconocer la importancia de los demás, impulsar un proyecto estratégico de país; generar la confianza necesaria para articular voluntades en torno al mismo; avanzar en el campo de los derechos asumiendo que los mismos son universales, interdependientes indivisibles e inalienables; y fortalecer la dimensión política y social del Estado.
Para estas tareas no hay recetas y en ellas no hay milagros. En el caso de la comunidad iberoamericana hay, aparte de un océano y una identidad que nos une así como una historia en buena medida compartida, desafíos comunes aún pendientes en el contexto de una globalización que llegó para quedarse pero que debemos ayudar a mejorar.
Con tal convicción y propósito concurriremos a la Cumbre que se realizará en Santiago, la ciudad a cuyas alamedas refirió un gran Presidente chileno para legarnos una enorme lección de vida en el último y supremo momento de la suya.
El doctor Tabaré Vázquez es Presidente de la República Oriental del Uruguay.
(1) Ernesto Ottone: ponencia presentada en el Seminario sobre Desarrollo y Políticas
Económicas. República Dominicana, diciembre 2005.
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